martes, 13 de junio de 2017

Saint-Ursanne

Segundo sábado de marzo, soleado a más no poder por mucho que la temperatura no fuese alta. Se daban las condiciones perfectas para una excursión más a uno de esos pueblos bonitos que hay en Suiza, en este caso en la región francoparlante del Jura.
La estación de tren está fuera del pueblo, a un cuarto de hora caminando, y aunque se puede ir en autobús, decidí usar mis piernas y motorizarme a la vuelta, que era cuesta arriba.


Tras un corto y agradable paseo, llegué a la Porte St-Pierre, por donde accedí al centro histórico, formado por poco más que un par de calles y plazas. La mayoría de los edificios datan de los siglos XIV al XVI, y están muy bien conservados.


Sin embargo, la gran atracción turística es la impresionante iglesia colegiata, erigida entre los siglos XII y XIV.


Curiosamente, la portada lateral es más interesante que la principal, que está desprovista de decoración.



Entro, y paso a un pequeño claustro en el que reina la más absoluta tranquilidad.



Otra vez dentro, me detengo en el coro, las capillas laterales y los frescos de muros y bóvedas.




En la ladera de la montaña, al norte de la población están los restos de un castillo, construido en el siglo XIV, ampliado en varias ocasiones y demolido tras la Revolución Francesa. También encontramos, al final de 190 escalones, una ermita, ya que según la leyenda, el monje irlandés san Ursicino, discípulo de san Columbano, vivió aquí como ermitaño, fundando el pueblo al que da nombre.
Llegó la hora de almorzar y no me quedó más remedio que desempolvar las pocas frases que conozco en francés, lo suficiente para pedir una tarte flambée y una cerveza, disfrutando ambas en una terraza soleada junto al río Doubs. Por lo visto, aquí tienen fama las truchas, pero con lo que me gusta a mí la flammkuchen cualquiera se resiste.



Eso sí, antes había cruzado el puente, de cuatro arcos, construido en 1728, para ver el pueblo desde la otra orilla.



Los edificios están llenos de pequeños detalles en los que fijarse.




Los años impares se celebra una fiesta medieval en el mes de julio que atrae a varios centenares de personas. Me lo he apuntado en la agenda, a ver si tengo ocasión de ir, pero en cualquier caso he de volver para visitar una cueva que al parecer es bonita. Imagino que cuando los árboles tengan hojas también será aún más agradable.

13 comentarios:

unjubilado dijo...

No hay derecho, siempre poniéndonos los dientes largos.
Aunque las truchas son exquisitas, ya que he pescado muchas y por lo tanto me ha tocado comerlas de muchas maneras, la tarte flambée tiene buena pinta y creo que se suele servir en la mesa sobre una tabla de madera y se come en trozos con la mano.
Pero retrocedamos en el tiempo, tuviste suerte al fotografiar la portada lateral, ya que los árboles todavía estaban esqueléticos.
190 escalones?, lo siento te espero abajo tomándome una cerveza y algún aperitivo conocido.
Aunque se que tengo que andar he subido y bajado en autobús que cada vez me cuesta más utilizar el coche de San Fernando. Por cierto el reloj de sol adelanta.

Nélida G.A. dijo...

¡Qué paseo más bonito, Tawaki!
Me ha encantado conocer este rinconcito Suizo del que nunca antes había oído hablar.
Sus casas y calles son muy bonitas, y además muchas de sus fachadas están llenas de detalles encantadores.

La foto del claustro me transmitió mucha tranquilidad, casi pude "escuchar" el "silencio" que debía reinar allí en ese momento.
La foto desde el puente es muy bonita, y la panorámica también. Bueno, todas lo son e invitan a quedarse.
¡Y vaya pinta esa tarte flambé!! Nunca la he probado pero solo verla ya sé que me gustaría y mucho!

Un pueblo muy bonito y unas fotos preciosas, lo que unido al relato de tus impresiones y vivencias, lo hace muy agradable de conocer. Eres muy afortunado por descubrir en persona tantas cosas hermosas del país donde vives. Gracias por compartirlo.

Un beso.

Mari-Pi-R dijo...

Tan solo por la iglesia colegiata el viaje vale la pena ademas de todas la bonitas vistas.
Curiosa la tarta, lo cierto que nunca había visto o comido algo parecido, tiene buen aspecto.
Un abrazo.

Mari-Pi-R dijo...

Vuelvo con la tarta, me pico la curiosidad y he ido por la receta.

Ela dijo...

Such a beautiful place to visit !! I was fascinated by frescoes in the chapel !!
Greetings

Ambar dijo...

La colegiata debe ser muy bonita y tu comida tiene muy buena pinta. Estamos en año impar, a lo mejor es cuestión de animarse. Besos

Carmen Viajes y Rutas dijo...

Uy, pues es precioso, creo que no había oido hablar de este lugar. La colegiata me ha parecido preciosa, h la torte flamble me ha dado hambre. Tomo nota porque Suiza lo tengo en pendientes próximos.
Un abrazo
Carmen

nélida dijo...


Saint-Ursanne+tarte flambée+cerveza+sol= Cajita Feliz :)

Me dio hambre.

beso

RosaMaría dijo...

Oh! Qué paseo tan interesante y bonito! Qué buenas tus fotos, todo parece sacado de un cuento. Me encantó, gracias. Abrazo

Tawaki dijo...

Un jubilado, y me lo dices tú, que no paras quieto, ja,ja. No sé si eres consciente del conflicto internacional que has creado al criticar un reloj suizo. Mira que eres... con la fama que tienen...

Nélida G.A., yo tampoco habría descubierto este lugar si no llega a ser por el famoso listado de pueblos. La tarte flambée es parecida a una pizza, salvando las distancias, claro. Suele llevar nata y la masa es mucho más fina. Sí, es una suerte inmensa el tener todos estos rincones tan a mano. Espero seguir descubriendo sitios.

Mari-Pi-R, la iglesia es preciosa. Especialmente esa portada lateral. Da gusto pasear por un pueblo tan tranquilo y degustar algunas de las especialidades de la región. Espero que te guste la tarte flambée. Le puedes poner de todo, pero a mí la que más me gusta es la que lleva cebolla, nata y bacon.

Ela, sí, los frescos eran preciosos. Los había por todas partes y la tranquilidad de la colegiata y de su claustro transmitían mucha paz.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Tawaki dijo...

Ámbar, miraré lo de ir, aunque no sé si me coincidirán las fechas. Aunque no soy amigo de multitudes creo que sería una buena ocasión para visitarlo de nuevo.

Carmen, no me extraña que no hayas oído hablar de este pueblo tan pequeño. Suiza tiene muchos lugares así, preciosos, desconocidos, tranquilos. Ojalá podáis venir, creo que os iba a gustar mucho. El único problema es que es caro, pero desde luego merece la pena.

Nélida, me encanta esa fórmula que siempre arroja resultados positivos. Es la que suelo aplicar cada vez que tengo ocasión, y de momento no me quejo.

Rosa María, es que Suiza parece un país de cuento. En realidad todo el centro de Europa, aunque hay muchas zonas que no conozco. Suiza me gusta más y más según la voy conociendo.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

RosaMaría dijo...

Averigüé cómo se hace esa especie de pizza alemana... algún día probaré a hacerla. Apetece y salió la foto que tienta. Beso

Tawaki dijo...

Rosa María, ya me dirás cómo te queda. La base tiene que quedar muy fina y bien tostada. Besos.