sábado, 13 de enero de 2018

Navidad en Madrid

Como cada Navidad, aprovecho estos días de fiesta para regresar a la capital de España, donde además de visitar a familia y amigos, veo películas, compro libros y visito exposiciones.

Normalmente me decanto por ver cintas nuevas, pero este inicio de año decidí que era un buen momento de revisitar algunas ya conocidas, como Lo que queda del día (1993), un film que ya me gustó en su momento y que aprecio más y más con cada visionado. Anthony Hopkins y Emma Thompson – dos actores de verdad, no como esos maniquís de ahora, que se limitan a posar frente a un Croma para rodar escenas de acción – nos transportan a la Inglaterra de mediados del siglo XX, siguiendo fielmente la novela de Kazuo Ishiguro, traducida como Los restos del día.


Un libro que busqué afanosamente hace unos meses, al enterarme de que Ishiguro había recibido el Nobel (yo voy siempre con retraso en estas cosas), y que no terminaba de encontrar por estar supuestamente agotado. Más bien creo que lo habían retirado del mercado para poder venderlo así más caro. Lo podéis encontrar en Anagrama.


El caso es que me lo leí en un par de días. El autor, japonés de nacimiento e inglés de adopción, escribe de forma ágil y precisa, trasladándote sin esfuerzo a la Inglaterra inmediatamente anterior y posterior a la Segunda Guerra Mundial. Quizás sea este uno de los pocos casos en los que recomiendo ver la película antes de leer el libro.

Antes, todavía en 2017, había visto la última de Woody Allen, Wonder Wheel (2017), que curiosamente nos muestra la misma época, pero al otro lado del Atlántico, una Coney Island completamente decadente, de personajes muy poco edificantes, en plenos años 50. Quizás porque iba temiéndome lo peor después de las decepciones de los últimos años, la película no me disgustó, más bien me entretuvo como una buena obra de teatro. Eso sí, la fotografía que tanto me había agradado en Café Society (2016) me resultó en esta, demasiado exagerada y falsa.


Mi siguiente parada fue la última de Star Wars. La última estrenada, porque esta saga de los huevos de oro no tiene final, con tanta secuela, precuela y spin-off. Aquí salió mi vena masoquista, pues era plenamente consciente de que no me iba a gustar demasiado, pero es que, de verla, ha de ser en pantalla grande; no en vano, lo único que ofrece es acción.


En su día el cine hubo de adaptarse al sonido, luego tuvo que enfrentar la televisión y el formato de vídeo; hoy lo tiene crudo con Internet y con las plataformas que te llevan las series a casa. Su respuesta ha sido recurrir a una espectacularidad llena de acción, pero vacía de contenido, de forma que Los últimos Jedi (2017) te dan lo que prometen, una historia mil veces repetida, con mucha espada láser, errores científicos de bulto que no importan a nadie y un guion sin alma de corta y pega. De los actores mejor no digo más y me remito al segundo párrafo de esta entrada. Eso sí, nadie puede salir del cine sintiéndose engañado; después de ocho entregas ya sabemos lo que vamos a ver.

Suburbicon (2017) me gustó algo más, aunque tampoco demasiado. El par de historias paralelas de la trama no termina de funcionar, motivo por el cual ha recibido numerosas malas críticas a las que me sumo. A pesar de que está dirigida por George Clooney, el guion de los Coen se impone con su habitual negrura, dejándonos algún que otro momento interesante que se pierde en la inanidad dominante. Quizás quiera abarcar demasiado, pero al menos se deja ver (no quiero ser demasiado negativo en mi apreciación), aunque solo sea por recordar los buenos tiempos de los autores de Muerte entre las flores (1990) o Fargo (1996). ¡Qué lejos nos quedan esas dos obras maestras!



Fui a verla un martes y éramos siete espectadores, lo que sin duda dice mucho del futuro de las salas. No sé si os ocurre a vosotros, pero ya son varios los años en los que no encuentro películas que me interesen.

Visto el panorama, solo pude refugiarme en la cinta de James Ivory y en otra de Woody Allen con la que al menos me río: Un final made in Hollywood (2002). Miedo me da pensar qué me deparará el 2018 en cuestión del séptimo arte.


Otro día os cuento sobre las exposiciones.

11 comentarios:

lola dijo...

Hola Tawaki, pues han sido unas vacaciones muy bien aprovechadas. Me apunto el libro, la película me gustó mucho cuando la vi.
Lo de las salas vacías, ahora que hemos vuelto a visitarlas, coincido contigo, ni siquiera el día del espectador se llenan. Aunque yo casi que lo prefiero, sobre todo si así puedo evitar el olor de las palomitas, es algo que no resisto.
Saludos,

Mari-Pi-R dijo...

Tengo ganas de ver Wonder Wheel, voy a ver si la puedo visionar esta tarde.
Una buena forma de las vacaciones navideñas con buena lectura y películas.
Un abrazo.

Ligia dijo...

Qué bien tus disfrutes navideños!! Hace tanto tiempo que no voy al cine que ya ni me acuerdo del olor de las palomitas, ja, ja... La primera sí la vi y me encantó. Las últimas que he visto de Woody Allen no me han gustado mucho, tengo que "volver a encontrarlo"... Abrazos

SilviaE.D. dijo...

Hermosas vacaciones navideñas las tuyas!!! Me quedo con los libros y las exposiciones. El cine paso, salvo alguna película que realmente valga la pena. Soy medio anti-cine, no sé por qué.
Espero las exposiciones....
Beso!

unjubilado dijo...

De momento me estoy leyendo y en bastantes casos re-leyendo los libros que hay por casa, afortunadamente uno de mis hijos filólogo, todo el dinero que conseguía se lo gastaba en libros, ahora el no sabe que hacer con ellos ya que donde vive son dos aficionados a la literatura y no tienen espacio suficiente, aunque de momento en casa hay dos habitaciones llenas de ellos, su antigua habitación y una buhardilla que tengo unida a la casa mediante una escalera de caracol, así que tengo lectura para rato, aunque evidentemente hay libros que no me van en absoluto.

ñOCO Le bOLO dijo...

·.
Una vacaciones plenamente aprovechadas. No has perdido el tiempo. Además, con el premio de volver a casa y disfrutar de los tuyos.
Excelente reportaje cultural el que acabas de hacer.

Una nota, cuando dejas un comentario en mis blogs no recibo ninguna notificación de Blogger al respecto, lo que si sucede con el resto de mis visitantes. Echa un vistazo a la configuración a ver si hay algo que inhiba eso. Gracias.

Un abrazo, Javier

· LMA · & · CR ·

RosaMaría dijo...

Guauuu, qué polifacético eres! Una crónica muy interesante. Me alegra que hayas podido disfrutar con los tuyos. Un abrazo grandote.

Faerie Glen dijo...

Hola Tawaki. Me alegra que pasaras unas buenas navidades en Madrid, con tu familia y amigos.
La variedad es mucha y el tiempo escaso por lo que has sabido aprovechar bien.
Tengo pendiente ver "lo que queda del día", siempre la dejo pasar.
Las de Woody Allen no me atraen nada.
Fui a "hacer familia" en el cine con la última de Star Wars. Y lo digo así porque nunca había visto ninguna de la saga, imagínate lo que me enteré, solo me animó la propuesta de ir toda la familia junta (ya éramos más,solo nosotros, que los que habían en tu sala en la otra peli que mencionas).
Gracias por compartir tus impresiones y gustos.
Besos.

Ambar dijo...

Pasar unos días en Madrid siempre es un lujo. La oferta para pasarlo bien es amplia, teatro, cine, exposiciones... Yo procuro ir todos los años y visitar a parientes y amigos. me gusta acudir a algunas exposiciones aunque la de Picasso / Lautrec ya me la pierdo.
Un abrazo

Rud dijo...

Estimado, Tawaki
El japonés Kazuo Ishiguro, quien ahora vive en Gran Bretaña y escribe en inglés, ha ganado el premio Nobel de literatura del 2017, especialmente por su libro "The Remains of the Day", traducido como “Lo que queda del día”. También lo busqué infructuosamente.
En cuanto a la última de Star Wars, todos los comentarios acerca de ella no han sido alentadores, ¿para qué acudir a observar más de lo mismo? A muchos les ilusionaba ver nuevamente a Han Solo, pero en verdad hay que aceptar que en esta vida hay ciclos que poco a poco se van cerrando.
Suburbicon, aún no la he visto. Es cierto que últimamente Hollywood pareciera quedarse sin temas interesantes, pero queda la creatividad existente en otras latitudes, el cine europeo es bueno, así como aquellos iraníes, hindúes y hasta los coreanos entretienen aunque no se basen en obras maestras :)
Como siempre tus entradas son un pase seguro para disfrutar de tus excelentes temas y expresiones. Deseo que sigas escribiendo durante muchos años para tener la alegría de tus interesantes temas. Es bueno hacer un alto en los viajes para regresar a compartir con la familia y amigos. Voy a estar pendiente de las exposiciones.
No sé si ya te lo he dicho: anhelo que tu 2018 sea sencillamente maravilloso, que te vaya bien en todo. ¡Salud!
Un fuerte abrazo

nélida dijo...

Lo que queda del día, me parece maravillosa. El libro no lo he leído. Aún :)
Lo demás no llama mi atención. Tampoco es que sea muy cinéfila.
Pero coincido con Rud. Hay películas muy buenas excelentes de otros países que vale mirar. Que tienen otro ritmo y otras historias. Por ejemplo: una sueca The square. Todavía no he podido verla, pero el trailer engancha.
Te dejo el link
http://cadenaser.com/programa/2017/11/08/la_script/1510134454_846883.html

U otra que es más vieja, como la Musa impasible. Una película brasilera que trata las limitaciones propias, con una ternura increíble. En fin, hay. Solo hay que encontrarlas.

Besos